HIPNOSIS

               HIPNOTERAPIA

 

HIPNOSIS.

La frecuencia de nuestras ondas cerebrales refleja nuestro estado de conciencia. Medido en un electroencefalograma, el estado llamado hipnosis se sitúa a mitad de camino entre la vigilia normal y el sueño profundo.

La hipnosis es un estado totalmente natural, en el cual nos encontramos varias veces al día. Por ejemplo, pasamos por el estado hipnótico justo después de despertar, antes de dormirnos, o cada vez que nos perdemos en una ensoñación o que nos quedamos absortos en un buen libro o película.

La hipnosis no es el sueño, si bien por lo general la persona hipnotizada se encuentra muy relajada y tiene la apariencia de estar dormida. Es una experiencia sumamente agradable y, en sí, muy revitalizadora para todo el cuerpo.

Al tratarse de un estado natural de la mente, la hipnosis es completamente segura. Uno siempre mantiene el control de sí mismo y es consciente de todo lo que pasa a su alrededor. Contrariamente a la falsa imagen difundida por Hollywood, bajo hipnosis no se puede forzar a nadie para que haga algo en contra de su voluntad.

Uno tampoco puede quedarse “bloqueado” en el estado hipnótico (lo peor que le podría pasar sería quedarse dormido) y nadie nunca ha sido dañado por la hipnosis.

 

Ondas Beta 14 Hz (o ciclos por segundo) o más

Esta frecuencia de actividad eléctrica del cerebro corresponde al estado de vigilia normal. En este estado la actividad de la mente conciente es demasiado alta como para recibir sugestiones hipnóticas.

Ondas Alpha 8 -13 Hz

Este estado se experimenta durante la actividad onírica, a través de ciertas formas de meditación y en la hipnosis. La mente está dispuesta a recibir sugestiones positivas. En este estado de conciencia elevado, la mente se encuentra relajada.

Ondas Theta 4 – 7 Hz

Estamos en esta frecuencia cuando estamos somnolientos, semidormidos o en hipnosis. La mente está receptiva a las sugestiones hipnóticas. Fijémonos en que la distancia entre pico y pico se incrementa más. La mente se torna aún más relajada.

Ondas Delta 3 - 5 Hz

Esta frecuencia representa la actividad eléctrica propia del sueño profundo. Notamos que la distancia entre pico y pico es aún mayor que la anterior. La mente está dormida y bloqueada a las sugestiones.

 

 

 

 

 

PREGUNTAS FRECUENTES.

¿Como funciona la hipnosis?

Nuestras mentes funcionan a doble nivel: consciente y subconsciente. Tomamos decisiones y pensamos con nuestra mente consciente (la mente lógica) mientras que el subconsciente controla nuestras emociones y hábitos. A veces, queremos cambiar algo en nuestra vida pero nos resulta difícil porque el consciente y el subconsciente están en conflicto.

A veces uno puede tener la impresión de estar discutiendo consigo mismo: “No quiero un cigarrillo...Sí lo quiero... No...” o “No sé porque hago esto, no quiero, no me gusta hacerlo”, o bien, “Hay una parte de mí que quiere cambiar, pero hay otra parte que no me deja.. ” Estos son ejemplos de desacuerdos entre las dos partes de la mente.

En hipnosis podemos comunicarnos directamente con el subconsciente – sin interferencia por parte del pensamiento lógico. Podemos cambiar la parte subconsciente para armonizar las dos partes de la mente. Significa que se acabará con esa contradicción interna. Hacer lo que uno realmente quiere hacer se vuelve fácil y natural. Por eso, con hipnosis, es tan rápido y fácil cambiar hábitos de toda una vida.

¿Cuantas sesiones serán necesarias?

Por regla general el tratamiento dura entre 4 a 6 sesiones. Las sesiones duran aproximadamente una hora y suelen ser semanales. Por eso se habla de “psicoterapia breve”. Para dejar de fumar una sesión suele ser suficiente y el tratamiento incluye una sesión de refuerzo gratuita si fuera necesario.

¿Puede todo el mundo ser hipnotizado?


Si, con que uno sea capaz de seguir unas instrucciones sencillas. Lo único que puede impedir a una persona que entre en hipnosis es el miedo (temor al desconocido, temor al no saber lo que le espera). Por este motivo la primera parte de la sesión se emplea para explicar lo que es realmente la hipnosis y contestar a todas las preguntas que Ud. pueda tener al respecto.

¿Me quedaré dormido/a?

No. Aunque la palabra “hipnosis” viene de la palabra griega que significa “sueño”, bajo hipnosis uno no está dormido. Los métodos avanzados de hipnoterapia que utilizamos son interactivos y requieren que uno conteste a preguntas durante la sesión. ¡Esto no sería posible si el cliente estuviera durmiendo! La hipnosis es un estado elevado de conciencia que ocurre de forma espontánea en la vida cotidiana.

¿Perderé la conciencia?

Aunque bajo hipnosis la persona parece estar dormida, la hipnosis no es el sueño. Ud. no perderá la conciencia de lo que estará ocurriendo, y lo oirá todo. Ud. siempre mantiene el control de la situación.

¿Me acordaré de lo que sucedió?

Si, se acordará de lo que he dicho y de lo que ha dicho.

¿Desvelaré todos mis secretos?

Contrariamente a la falsa creencia difundida por Hollywood, la hipnosis no es un suero de verdad. Durante la sesión Ud siempre mantiene el control de lo que quiere expresar o no. De todas formas, cabe recalcar que todo lo que se dice durante la sesión es tratado de forma confidencial.

¿Perderé el control de mis actos?

Uno permanece siempre consciente de todo durante la sesión, de forma que uno mantiene tanto el control como en cualquier otra circunstancia. Toda hipnosis es auto-hipnosis: el terapeuta es un guía que le acompaña hacia el alcance de su meta.

¿Pueden obligarme a hacer cosas que no quiero durante la hipnosis?

Bajo hipnosis Ud. no dirá o hará nada que vaya en contra de sus principios éticos y morales y de sus instintos o que pueda dañarle.

Asistí a un espectáculo de hipnosis y tengo miedo a que me haga ladrar como un perro o hacer otra cosa que normalmente no haría.

No se le puede obligar a hacer ninguna cosa bajo hipnosis que no haría normalmente. No se le puede inducir a que haga nada en contra de su voluntad. Las personas que participan en espectáculos de hipnosis son preseleccionadas, se ofrecen voluntarias porque son personas extravertidas a quienes les divierte el hecho de hacer el ridículo en el escenario.

Tengo miedo a quedar bloqueado, a no despertar de la hipnosis.

Estar en hipnosis es como experimentar una ensoñación. Es como si descansase en una butaca o tumbado, sin estar dormido. Ha oído alguna vez de alguien que hubiera estado bloqueado en una ensoñación o un descanso? Incluso si el terapeuta dejase el despacho (lo cual nunca ocurriría), muy pronto Ud. volvería a su estado de vigilia normal, del mismo modo que vuelve a sí después de haber descansado con los ojos cerrados en cualquier otro momento.

¿Como se siente uno bajo hipnosis?

La hipnosis no se caracteriza por una sensación en particular. Más bien se trata de una sensación a posteriori. Uno se da cuenta de lo relajado que ha estado cuando emerge de la hipnosis,.

¿La hipnosis funciona de verdad?

Para la mayoría de la gente, sí. Pero la hipnosis no es una varita mágica, y nada puede ser garantizado al 100%. Ud. tiene que ser comprometido en su deseo de cambiar. El hipnoterapeuta no le puede FORZAR a hacer algo que realmente no quiere hacer. Pero, con tal que quiera verdaderamente cambiar, y esté dispuesto a cambiar, pero necesita ayuda para hacerlo, este tipo de terapia le puede a ayudar a llevar a cabo este cambio RAPIDA Y FÁCILMENTE (aún cuando varios años de otra terapia hayan fracasado).

¿Es segura la hipnosis?

Sí. La hipnosis es una terapia segura y natural. No podemos cambiar su personalidad, pero sí podemos cambiar los hábitos y los patrones de conducta que quiere cambiar.

¿Hay efectos secundarios?

Contrario a los fármacos, no hay efectos secundarios. Se trata de una terapia natural. Utilizamos lo que Ud. ya tiene: el poder de su propia mente.

HISTORIA : HIPNOSIS  -  HIPNOTERAPIA.

La hipnosis es un estado temporal de la conciencia situado entre la vigilia y el sueño, muy parecido al que ocurre espontáneamente en el sonambulismo o al soñar despierto, pero provocado de manera artificial por medio de la sugestión. Si la técnica se emplea con fines curativos, se denomina hipnoterapia.

 

Al igual que el sonámbulo, la persona hipnotizada puede realizar ciertas tareas con eficiencia, evitar los peligros, ejecutar instrucciones y hablar con suficiente lucidez, pero hay algo que sólo ocurre en el trance hipnótico: el individuo deja en manos del hipnotizador una parte de su voluntad y del dominio que normalmente ejerce sobre sí mismo.

 

El terapeuta aprovecha esa circunstancia para producir cambios físicos y mentales: curar determinados padecimientos, provocar relajación, aliviar el dolor y ayudar a evocar acontecimientos del pasado que puedan influir en los problemas presentes de la persona.

 

La palabra “hipnosis”  (derivada del griego hypnos, “sueño”) fue usada por primera vez en 1843 por James Braid (hacia 1795-1860), cirujano escocés que revivió el uso del mesmerismo para suprimir el dolor físico durante sus operaciones. Casi simultáneamente, en Calcuta, James Esdaile (1808-1859) recurrió al mismo método con fines idénticos. La práctica de ambos médicos contravenía la doctrina oficial, que más de 60 años antes había condenado el mesmerismo.

 

Aunque la eficacia del hipnotismo para suprimir el dolor resultó evidente, la técnica volvió a proscribirse, esta vez debido al surgimiento del éter, el cloroformo y otros anestésicos de efecto rápido y seguro.

 

Todavía a principios de nuestro siglo, la medicina ortodoxa hizo una nueva revisión del hipnotismo, tan sólo para desaprobarlo una vez más; de hecho, su empleo apenas se ha generalizado en los últimos 50 años. Actualmente, los hipnoterapeutas consideran que el trance hipnótico favorece la curación al permitir que la mente y el cuerpo alcancen un estado de relajación imposible de conseguir en el estado de plena conciencia.

 

Desde luego, la curación no se realiza por arte de magia, sino que supone el esfuerzo conjunto de terapeuta y paciente.

 

Utilidad

 

La hipnoterapia ha demostrado su eficacia en el tratamiento de enfermedades de la piel, migraña, úlceras pépticas, síndrome de colon irritable y otros padecimientos físicos relacionados con la ansiedad, el estrés y la histeria, así como para combatir el asma, el insomnio y las fobias, aliviar el dolor y facilitar el parto.

 

Por otra parte, la hipnoterapia ayuda al paciente a adquirir confianza en sí mismo al superar en retrospectiva experiencias de su vida pasada, lo que puede contribuir a resolver sus dificultades presentes y a abandonar hábitos perjudiciales como el tabaquismo y otras formas de adicción.

 

¿ Como es en una consulta ?

 

El requisito indispensable de todo hipnoterapeuta es una buena preparación. También conviene que el paciente pida referencias. El terapeuta debe inspirar absoluta confianza, porque en el curso del tratamiento habrá que hablar sin reservas sobre los asuntos íntimos que se relacionen con el padecimiento, y porque el estado hipnótico supone dejar momentáneamente una parte del propio dominio en manos del hipnotizador.

 

Los procedimientos utilizados varían de un terapeuta a otro. En general, la primera entrevista se dedica a elaborar la historia clínica del paciente. El terapeuta le explicará cómo transcurrirán las siguientes sesiones y le pedirá su participación para determinar el objetivo del tratamiento: no es probable que en esa ocasión lo hipnotice, pero sí que efectúe pruebas para conocer su susceptibilidad al estado hipnótico.

 

Este último se producirá en entrevistas sucesivas, mientras el paciente se encuentra cómodamente sentado o acostado, con la mirada fila en cierto objeto luminoso o llamativo, y escuchando la repetición monótona de palabras o ademanes encaminados a relajarlo.

 

La sensación que se experimenta durante la hipnosis se asemeja a la de un sueño ligero. Mientras el paciente se halla en ese estado, el terapeuta lo guía para que analice sus problemas desde un punto de vista distinto, aclare su conducta pasada y adquiera mayor control sobre sus acciones futuras. La duración total de cada sesión oscila entre 30 y 60 minutos.

 

En raras ocasiones, el paciente puede pasar de la hipnosis al sueño natural, lo que no indica sino que estaba cansado y necesitaba dormir. Es infundado el temor de quedar hipnotizado o bajo el dominio del terapeuta por tiempo indefinido; el propósito del tratamiento no es controlar al paciente, sino todo lo contrario: devolverle un control cuya pérdida ha ocasionado un trastorno emocional o psicosomático.

 

Muchos terapeutas instruyen a sus pacientes en la práctica del autohipnotismo una vez que los dan de alta, lo que resulta particularmente útil en el caso del asma, el insomnio y otros trastornos recurrentes. Para ello se prescriben generalmente ejercicios diarios de media hora de duración, a veces con ayuda de una grabación proporcionada por el terapeuta.

El punto de vista ortodoxo

Aunque todavía no se dispone de una explicación científica convincente sobre la naturaleza exacta del estado hipnótico, la ciencia reconoce la eficacia de la hipnoterapia para aliviar ciertos tipos de dolor, tratar enfermedades psicosomáticas y combatir numerosos padecimientos causados por el estrés y la ansiedad, una vez que éstos se han diagnosticado debidamente.

 

Está demostrado que la evocación de acontecimientos pasados durante la hipnosis produce las mismas reacciones fisiológicas (ritmo cardiaco, actividad cerebral, etc.) que la persona probablemente tuvo al vivir dichos acontecimientos. Las personas hipnotizadas que evocan su primera infancia presentan, además, un reflejo exclusivo de los recién nacidos: doblan los dedos de los pies hacia arriba al oprimirles las plantas (a partir de los seis meses de edad, los dedos se doblan hacia abajo).

 

Pese a las pruebas anteriores, algunos escépticos arguyen que la hipnosis no existe en realidad, y que el singular comportamiento de la persona “hipnotizada” podría explicarse simplemente como una inhibición momentánea de la noción de la realidad circundante, con el predominio de la introspección y la imaginación. Por consiguiente, el estado “hipnótico” permite que surjan y se desarrollen ciertos pensamientos que la autocrítica propia del estado de alerta normalmente rechaza.

 

La hipnoterapia tiene al parecer siglos de existencia como práctica curativa de muchos pueblos, incluyendo la antigua Grecia. Sin embargo, el hipnotismo tal como lo conocemos en los países de Occidente no comenzaría su azarosa historia hasta los tiempos del médico austriaco Franz Anton Mesmer (1734-1815).

 

Al estudiar el magnetismo, Mesmer se convenció de que se trataba de un flujo invisible que corría a través de todos los seres del universo conectando unos a otros, y de que la enfermedad no era sino consecuencia de su desequilibrio concluyó así que, con ayuda de unos imanes podría restablecer el equilibrio y sanar a los enfermos. Los éxitos que obtuvo con la aplicación del magnetismo animal, como llamó a su teoría, lo hicieron célebre entre la alta sociedad vienesa de su tiempo. No obstante algunos fracasos le valieron la condena de la Universidad de Viena y en 1778 tuvo que instalarse en París.

 

Allí volvió a rodearse de adeptos influyentes que acudían con entusiasmo a presenciar sus demostraciones. Los pacientes se apiñaban para tocar una tina de agua con limaduras de hierro mientras cierta música suave y una luz tenue los incitaban al trance hipnótico luego valiéndose de una varilla de hierro, Mesmer les dirigía su influjo magnético. Las investigaciones modernas indican que las curaciones así logradas se debían sobre todo a la atractiva personalidad del médico y a su extraordinaria capacidad para sugestionar a la gente.

 

Los médicos formales franceses se resintieron de la fama de Mesmer; tras someterlo a una averiguación que no halló ninguna explicación científica para sus métodos, acabaron por tildarlo de charlatán. Con el tiempo, su doctrina, conocida como mesmerismo, quedó relegada al olvido.

 

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